Qué típico inicio de frase cuando tenemos miedos o dudas... ¿Y si pasa esto? ¿Y si pasa aquello? Generalmente las respuestas posibles que nos ofrece nuestro subconsciente son negativas.

El sábado me hice la tercera inseminación. ¡¡La tercera!! recuerdo tan lejana aquella primera vez que salí del centro acariciándome la barriga pensando que ya llevaba a mi bichito dentro... y ¡fue en marzo!  Evidentemente, y como dije, intento pensar de forma positiva y, de momento, lo voy consiguiendo. Mi principal pensamiento recurrente es: "Si el 80% de mujeres se quedan embarazadas en los 4 primeros ciclos, yo ya he pasado la barrera de la mitad, por tanto ya empieza a tocarme"...

El chico de laboratorio cumplió su palabra. Esta tarde me he entretenido a comparar las analíticas de esperma de los tres donantes (esa es otra historia) y, ciertamente, este es el que tiene mayor número de células móviles. Solo espero que mi óvulo no siga tan tozudo e insociable y se deje conquistar por algún espermatozoide aventurero.

A ver como se desarrollan estos días de espera. He decidido que me haré la analítica el viernes 28, porque si es positivo ya saldrá en la prueba de beta.

¿Y si un espermatozoide ha fecundado mi óvulo?
¿Y si mi óvulo fecundado va camino del útero?
¿Y si un inicio de Dúnia o Álex ya está en camino?

¡¡Qué narices!! ¿Y SI ESTA VEZ ES UN SI?